El proceso químico que transforma aceites y grasas en jabón
Reacción alcalina que produce glicerina y sales de ácidos grasos (jabón)
La saponificación es una reacción química entre un ácido graso (aceite o grasa) y una base fuerte (hidróxido de sodio o potasio) que produce jabón y glicerina. Es un proceso fundamental en la fabricación de jabones desde la antigüedad.
Esta reacción de hidrólisis alcalina rompe los enlaces éster de los triglicéridos (grasas) para formar glicerol y las sales de los ácidos grasos, que son los jabones. El proceso puede realizarse en frío o en caliente.
El proceso de fabricación de jabón mediante saponificación sigue estos pasos fundamentales:
Elección de aceites/grasas (oliva, coco, palma, etc.) y cálculo de la cantidad de sosa cáustica (NaOH) o potasa (KOH) necesaria según el índice de saponificación.
Disolución cuidadosa de la sosa cáustica en agua (siempre añadiendo sosa al agua, nunca al revés). La solución se calienta y luego se enfría a temperatura adecuada.
Combinación de los aceites/grasas con la lejía. Se mezcla continuamente hasta alcanzar el "trazado", cuando la mezcla tiene consistencia de pudding y deja una huella.
Verter la mezcla en moldes y dejar reposar 24-48 horas. Luego desmoldar y curar el jabón durante 4-6 semanas para completar la saponificación y evaporar el exceso de agua.
Para la saponificación se requieren dos componentes principales, más aditivos opcionales:
Fuente de ácidos grasos. Los más comunes: aceite de oliva, coco, palma, girasol. Cada uno aporta propiedades diferentes al jabón final.
Base alcalina que inicia la reacción. NaOH produce jabones duros (sólidos). KOH produce jabones líquidos o cremosos.
Disuelve el hidróxido para formar lejía. Su cantidad afecta la velocidad de saponificación y la textura final del jabón.
Aceites esenciales, colorantes naturales, hierbas, exfoliantes, etc. Se añaden al trazado para personalizar el jabón.
Existen diferentes técnicas para realizar la saponificación, cada una con sus ventajas y aplicaciones:
Los ingredientes se mezclan a temperatura ambiente o ligeramente calentados. La reacción se completa durante el curado (4-6 semanas). Ventajas: conserva propiedades de los aceites, menor consumo energético.
La mezcla se calienta y se cocina para acelerar la saponificación. El jabón está listo en 1-2 días. Ventajas: proceso más rápido, menos tiempo de curado, mayor seguridad al usar menos sosa.
Se corta y ralla jabón ya hecho, se funde y se remodela con nuevos aditivos. No es saponificación propiamente dicha, sino remodelado de jabón ya saponificado.
La saponificación implica el manejo de sustancias químicas peligrosas que requieren precauciones:
Usar siempre gafas de seguridad, guantes resistentes a químicos y ropa que cubra brazos y piernas. La sosa cáustica puede causar quemaduras graves.
Trabajar en un área bien ventilada. Los vapores de la sosa pueden irritar las vías respiratorias. Preferiblemente trabajar al aire libre o con extractor.
Mantener la sosa cáustica en su envase original, bien cerrado y fuera del alcance de niños y mascotas. Almacenar en lugar seco y fresco.